• Lunes, 20 de marzo de 2017
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EEUU y China negocian la nueva era

El presidente Xi Jinping recibió en Pekín al secretario de Estado Rex Tillerson y acordaron inaugurar otra etapa en las relaciones tras la asunción de Trump. Intentan una política conjunta para controlar el avance nuclear de Corea del Norte.

Agencias AFP y AP

El presidente chino, Xi Jinping, y el secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, se comprometieron ayer en Pekín a trabajar juntos para estrechar lazos entre ambos países, tras una nueva provocación de Corea del Norte.

Xi se entrevistó con el jefe de la diplomacia estadounidense horas después del anuncio de la prueba de un nuevo motor de cohete por Corea del Norte, que quiere dotarse de misiles intercontinentales capaces de llegar a territorio de Estados Unidos. 

Esa prueba fue manifiestamente programada para coincidir con la llegada a Pekín de Tillerson. Se ignora si Xi y Tillerson hablaron directamente de Corea del Norte.

Xi sí mencionó en todo caso su conversación telefónica del mes pasado con el presidente estadounidense, Donald Trump, en la que éste último se comprometió a no mantener relaciones oficiales con el gobierno taiwanés, al contrario de lo que había dejado entender tras ser elegido el 8 de noviembre. 

“Tanto él como yo pensamos que debemos hacer esfuerzos conjuntos para hacer progresar la cooperación sino-estadounidense”, declaró Xi Jinping. 

“Pensamos que podemos actuar para que la relación (bilateral) avance de manera constructiva en la nueva era. Confío en que, mientras hagamos eso, nuestra relación pueda avanzar en la buena dirección”, consideró. 

 

 

 

Escudo antimisiles

Antes de Pekín, Tillerson estuvo en Tokio y en Seúl, donde insistió que Estados Unidos no proseguiría su política de “paciencia estratégica” ante Pyongyang, y añadió que la opción militar estaba “sobre la mesa” frente a las amenazas de Corea del Norte.
China, único aliado de Corea del Norte, pide en cambio diálogo con el régimen comunista norcoreano.

La relación entre Pekín y Washington se ha tensado recientemente por el despliegue por parte de Estados Unidos de un escudo antimisiles en Corea del Sur, que China considera como una amenaza a su propia soberanía.

China estuvo en el punto de mira de Donald Trump durante su campaña electoral, pues el multimillonario acusó a Pekín de haber “robado” millones de empleos a Estados Unidos. Amenazó con imponer derechos de aduana a las importaciones de productos chinos.

Sin embargo, Tillerson ha adoptado en Pekín un tono mucho más conciliador.

“Sabemos que, a través del diálogo, llegaremos a una mejor comprensión que conducirá a un refuerzo de los lazos entre China y Estados Unidos y marcará el tono de nuestra futura relación de cooperación”, declaró Tillerson a su anfitrión, que acababa de recibirle en el Palacio del Pueblo, en la plaza de Tiananmen

Estados Unidos espera la primera reunión entre el presidente Donald Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, dijo Tillerson.

En una reunión con Xi en Pekin, Tillerson dijo que Trump otorga un “valor muy alto” a las llamadas telefónicas y al intercambio de correspondencia con el presidente de China.

Tillerson dijo que Trump espera “la oportunidad de una visita en el futuro”, en una aparente referencia a los reportes no confirmados sobre los planes para una reunión entre el dirigente republicano y Xi el próximo mes en Florida.

A pesar de que trascendieron pocos detalles de sus encuentros, el jefe de la diplomacia estadounidense pareció mantener un tono cordial durante sus reuniones en Beijing, frente a las duras declaraciones de Trump durante la campaña sobre la competencia económica de China. 

 

La Fuerza Aérea reduce arsenal nuclear

La Fuerza Aérea está reduciendo discretamente la cantidad de misiles nucleares que tiene en tierra, como lo había planeado el gobierno del ex presidente Barack Obama para cumplir con un tratado de control de armas con Rusia.

La reducción está casi completa pese a que el presidente Donald Trump argumenta que el tratado da a Moscú una injusta ventaja.

La reducción, de 450 a 400 misiles, es la primera disminución para la fuerza intercontinental de misiles balísticos, O ICBM por sus siglas en inglés, en una década, cuando el arsenal se redujo en 50 misiles.

La Fuerza Aérea dice que los últimos recortes de misiles Minuteman 3 estarán terminados en abril, dejando al arsenal con la menor cantidad de misiles desde principios de la década de 1960.

En 2014, el gobierno de Obama anunció planes de reducir los misiles para moldear a la fuerza nuclear en general, incluyendo bombarderos y armas nucleares, al acuerdo New START que Estados Unidos y Rusia acordaron en el 2010. Ambos países deben de cumplir con los límites del tratado para febrero del 2018.

La reducción de la fuerza va en contra, al menos retóricamente, con la creencia de Trump de que Estados Unidos ha quedado detrás de Rusia en cuanto a poder nuclear. En diciembre, Trump tuiteó que Estados Unidos debe “reforzar y expandir en grande su potencial nuclear hasta que el mundo entre en razón en cuanto a lo nuclear”. Trump ha criticado New START como un mal acuerdo. AP