Estilo Domingo, 10 de septiembre de 2017 | Edición impresa

Disconformes

Hace dos años insultábamos en arameo básico por el estado de algunas calles de Guaymallén. Y ahora que las están arreglando protestamos porque el tránsito está cortado.

 

Jorge Sosa - Especial para Los Andes

Somos unos inconformistas. No hay nada que nos venga del todo bien, siempre tendemos a encontrar la basurita en la copa de agua. Decimos están bien estos fideos pero a mí me gustan más al dente. Nuestro pibe saca diez en casi todas las materias y decimos lástima ese ocho en dibujo que arruina todo. Es muy lindo el auto que te compraste, el problema es que tiene la palanca de cambio muy baja. ¡Qué bien que canta esta mujer! Es una pena que en el estribillo grite tanto. No nos conforma nada. 

En algunos aspectos nos manifestamos con la misma actitud del felino de Doña Flora. En el clima, por ejemplo. Nos quejamos del frío durante el invierno sin pensar que la función principal del invierno es, precisamente, hacer frío. Deseamos la llegada de días más tórridos. Y cuando llegan, póngale por ahí por noviembre, el tipo protesta por las elevadas temperaturas y recuerda con bien al invierno. Nada nos cae del todo bien.

Ocurre con los arreglos que están ocurriendo en distintos lugares del Mendoza y Gran Mendoza. Hace dos años insultábamos en arameo básico por el estado de algunas calles de Guaymallén. Y ahora que las están arreglando protestamos porque el tránsito está cortado. Lo mismo ocurre en otros departamentos. Hay plazas que nos daban pena y lo decíamos, resulta que hoy están en franca reparación y hay gente que protesta porque no puede usar el bienestar de las plazas. 

Es cierto que podrían hacerse mejores planificaciones para realizar estos arreglos, quiero decir, tener en cuenta los inconvenientes que van a ocasionar su concreción y tratar de minimizarlos al máximo. Porque uno no va a estar en contra de que le alfombren los pasos a nuestros autos, pero encontrar cinco calles seguidas cortadas y todas en la misma dirección suele provocar desvíos que a su vez suelen provocar insultos. A tal punto que para ir de Godoy Cruz a Las Heras lo que más conviene es cortar camino por Uspallata porque se demora menos. 

Es cierto también que algunos presupuestos (todos millonarios) aparecen como abultados, pero bueno, para eso están los concejos delirantes para evitar excesos. No nos olvidemos que en octubre son las elecciones y todos quieren mejorar sus desempeños en las PASO. 

Últimamente se conoció una resolución que encaja multas de varios yaguaretés a los que mal utilicen los espacios públicos. Nadie podría oponerse a una medida que tiende a mantener limpios esos lugares que son de todos y que deben acoger a todos con la misma atención. 

Sin embargo hay peros también. Porque, por poner un ejemplo, están arreglando las calles y otros enseres del Parque General San Martín pero han cortado por arreglos las calles del parque de una manera poco menos que caótica. Los pibes que quieran ir a celebrar el día del estudiante a ese lugar tan querido van a tener que usar paracaídas porque de otra forma no se va a poder entrar. 

En definitiva: sí pero no. Está bien pero está mal. Nada es lo suficiente bueno como para evitar críticas. Ahora van a arreglar el Museo Fader en Luján. Está medianamente destruido y tiende a cumplir con la Ley de Newton y venirse abajo. Pues habrá quien proteste porque no puede ver la obra de Fader, sin tener en cuenta, cuando estaba en funcionamiento, en la revinagre vida fue a verlas. 

Eternamente ansiosos y eternamente disconformes. Es peligroso, porque uno puede aplicar la misma forma a los políticos y ¡cuántos votos hemos perdido de esta manera!