• Sábado, 4 de marzo de 2017
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Descucbrir "In Fraganti"

María del Rosario Ramallo - Profesora y licenciada en Letras y Especialista en Docencia Universitaria.

Hace pocos días y en relación con la creación de una nueva fiscalía, salta a la vista una palabra poco usual para el hablante común: el vocablo 'flagrancia'. Inmediatamente, se lo asocia equivocadamente con una palabra más conocida, el sustantivo 'fragancia', que equivale a "perfume, aroma, olor". Pero no se trata de ese término sino de la palabra 'flagrancia', directamente derivada del latín "flagrantia", cuyo significado en el diccionario poco nos aclara: "Calidad de flagrante". Es preciso ir a este adjetivo para enterarnos de su valor: "Que flagra; que se está ejecutando actualmente; de tal evidencia que no necesita pruebas". El mismo diccionario nos da la locución adverbial "en flagrante", con el significado de "en el mismo momento de estarse cometiendo un delito, sin que el autor haya podido huir".

El primer valor significativo nos ha remitido al verbo 'flagrar' y podemos advertir que casi nadie lo usa porque no se sabe qué quiere decir. El propio diccionario nos indica que posee valor poético y que equivale a "arder o resplandecer como fuego o llama". Si hacemos un rastreo etimológico, podemos advertir que la primera acepción que se consigna para el verbo latino 'flagrare' es la de "quemar, estar ardiendo, consumar"; por eso, se podía usar esa voz para relacionarla con el fragor de la guerra o con la vehemencia de una pasión, como el amor o el odio. De ese verbo proviene hoy nuestro sustantivo 'conflagración', usada para designar los conflictos bélicos, pues equivale a "perturbación repentina y violenta de pueblos o naciones"; también, 'deflagración' y 'deflagrar', para designar el hecho de "arder súbitamente, con llama y sin explosión".

Sin embargo, en el título de hoy figura una expresión parecida pero no igual: 'in fraganti'. Efectivamente, el verbo latino 'flagrare' poseía un participio presente, 'flagrans' que, en su forma declinada, nos daba 'flagranti'. De allí, la expresión "in flagranti crimine (delicto)", que ya se registraba en el año 533 de nuestra era, en el Código de Justiniano, con el valor de "en el momento de consumarse la falta". Pero, intentemos pronunciar rápidamente el vocablo "flagranti": nos cuesta hacerlo y así le ha sucedido, a lo largo del tiempo y de la evolución de la lengua latina a la española, al hablante común. ¿Por qué? Pues porque la /l/ y la /r/, ubicadas en sílabas seguidas, son dos consonantes líquidas y alveolares, aunque la primera es lateral y la segunda, vibrante; esto significa que pronunciar las dos consonantes, en sílabas  consecutivas, se torna dificultoso para el usuario de la lengua y, entonces, elimina una de ellas y lleva el sonido de la vibrante al lugar que antes correspondía a la lateral. Quedó, así, nuestro 'flagranti' transformado en 'fraganti'. Esto no es un cuentito para satisfacer la curiosidad de un niño, sino que es el resultado de las leyes fonéticas que explican la evolución de términos. De este modo, de aquella locución latina "in flagranti delicto (crimine)", encontramos registrada hoy, en los diccionarios académicos, la locución aceptada y en uso, con valor adverbial "in fraganti". De ella, encontramos la explicación: "En el preciso momento en que se está cometiendo el delito o realizando una acción censurable". También esta obra nos dice que se puede escribir en una sola palabra: 'infraganti'.

En el lenguaje coloquial, es frecuente usar una frase equivalente y muy fácil de comprender: "Agarrar (descubrir, pescar, encontrar, hallar) a alguien con las manos en la masa" significa encontrarlo en el preciso momento en que estaba haciendo algo no permitido, un hecho prohibido o no legal. Lo advertimos en "No hubo que recurrir a buscar evidencias ya que atraparon al ladrón con las manos en la masa".

Indudablemente, la expresión proviene del ámbito culinario pues alude al modo de preparar algún alimento que precise la mezcla de harina y agua, para formar una masa. Es sabido que la persona que la elabora, lo hace con sus manos y se llena de harina, que queda adherida a sus dedos. Si se llega en el momento en que se está trabajando de ese modo, el involucrado no puede negar el origen de sus "manos sucias". De la misma manera, quien es descubierto en el instante en que lleva a cabo una acción prohibida, no puede negar su participación: fue encontrado 'in fraganti' o 'con las manos en la masa'.