Opinión Domingo, 16 de julio de 2017 | Edición impresa

Cornejo vio el futuro y no le gustó

La anunciada aunque no segura salida de dos senadores del bloque oficialista le anticipó al Gobernador el panorama que va a enfrentar en 2018 si pierde la mayoría legislativa en las elecciones. Por eso también sigue con atención cómo se resuelve la intern

Por Marcelo Zentil - mzentil@losandes.com.ar

 

Francisco Pérez era un convencido de la contundencia de los símbolos para comunicar, de las imágenes que dicen más que mil palabras. Alfredo Cornejo, su sucesor, es un convencido del poder de los hechos. El viernes, esas visiones se cruzaron.

Cornejo inauguró el Centro de Salud Francisco Pérez Martínez, en Alto Verde. Nuevo edificio con nuevo nombre que homenajea a un odontólogo fallecido que trabajó allí hace décadas y que, además, es el padre de Paco, el ex gobernador.

La foto oficial difundida muestra a Cornejo junto a la ministra de Salud y principal candidata al Congreso, Claudia Najul, cortando la cinta del Centro de Salud Pérez. 

Entre ellos, un poco relegada, casi reticente, está la hermana del ex gobernador, la hija del homenajeado, que al igual que él también trabaja allí como odontóloga. Paco no fue. 

El Gobernador podría haber optado por una inauguración menos llamativa, sin su presencia. Es su equipo el que elige a qué actos oficiales va y a cuáles no. En este caso, le preguntaron directamente a él si quería estar y decidió que sí. Defensor de los hechos, vio en ese acto un símbolo que no quiso dejar pasar.

El nombre se fijó por ley en 2011, cuando Pérez hijo era ministro de Infraestructura y candidato a gobernador del peronismo. Pero la obra, que se inició ya en la gestión de Paco, no avanzó. 

En el Gobierno dicen que cuando asumieron, se le debía a la constructora y fue parte de la herencia que tuvieron que reparar. “Es representativo de lo que había y de lo que hay”, fundamentó Cornejo cuando le preguntaron porqué quería ir.

Así se entremezclan las vidas del defensor de los símbolos que poco pudo usarlos en su gestión y el defensor de los hechos que ha transformado en simbólicas varias de sus decisiones, incluso un centro de salud.

Esas diferencias entre uno y otro se visibilizan en otros hechos que los unen involuntariamente. La semana que viene, Mendoza recibirá la Cumbre del Mercosur. Será la segunda vez. La anterior fue en 2012, con Pérez como gobernador. 

Mientras Paco esperaba aquella vez con ansias la llegada de los presidentes extranjeros para mostrarse con ellos y disfrutaba de la pompa, Cornejo sólo quiere que pase rápido.

Al Gobernador le disgusta el protocolo, ya sufre porque tendrá que ir al Aeropuerto a recibir a un presidente a las 3 de la mañana y la sola posibilidad de que algo salga mal, desde un detalle organizativo a un problema de seguridad, lo tiene preocupado hace semanas.


“Cachivaches”

Cornejo vivió en las últimas semanas, en la Legislatura, una muestra de lo que podría ser el futuro: si pierde la mayoría que hoy tiene, estará obligado a negociar con el peronismo mucho mucho más que hasta ahora.

El radicalismo pone en juego 24 bancas y si su triunfo en octubre no es lo suficientemente amplio (unos 20 puntos), perderá algunos legisladores y con ello la mayoría que hoy le permite aprobar leyes por sí solo (salvo nuevo endeudamiento y la reforma constitucional) y también la garantía del quórum.

Los faltazos de senadores radicales de hace diez días (uno estaba tan cansado que no pudo esperar una semana hasta el receso para irse de vacaciones) y la salida del bloque oficialista anunciada el martes último por dos de aquellos ausentes fueron un anticipo de lo que podría venir desde mayo del año que viene.

 

La semana que pasó se entremezclaron las vidas del defensor de los símbolos que poco pudo usarlos en su gestión y el defensor de los hechos que ha transformado en simbólicas varias de sus decisiones, incluso un centro de salud.

 

En la Legislatura, los jefes radicales creen que los dos díscolos que anunciaron su alejamiento volverán. Y también que en las elecciones lograrán mantener todas las bancas que arriesgan.

En el Ejecutivo, se atajan sobre ese futuro gris y aseguran que la mayoría de las leyes aprobadas han salido “con amplio consenso”. 

Aunque ese “amplio consenso” lo adjudican no tanto a la negociación como al contenido de los proyectos discutidos: creen que el peronismo no tuvo margen para oponerse porque atendieron reclamos de la gente.

Cornejo, cuentan, ya habló con el senador Soto, uno de los díscolos, que le garantizó su voto y su presencia.  “Eso ya sería mucho”, lo chicaneó el Gobernador al legislador, que pasa poco tiempo en Mendoza (maneja una empresa en Buenos Aires), es conocido por sus repetidas ausencias y está enojado porque quedó fuera de la lista oficialista. 

Ferrer, el otro díscolo, parece más difícil y ni siquiera responde a sus jefes políticos (Cobos y Montero). Aunque también ha ido cediendo y su postura ya no es inflexible.

“Son unos cachivaches”, explotó el Gobernador el martes al enterarse que se abrían. Y aunque repite, para autoconvencerse, que desde Arturo Lafalla para acá los gobernadores debieron lidiar con legislaturas mayoritariamente opositoras, ese futuro en minoría está muy lejos de ser lo que desea.

Sobre todo porque puede complicarle el tercio final de su mandato, justo cuando la puja por la sucesión hace más difícil los consensos. 

Obviamente, todo dependerá de qué peronismo termine imponiéndose en las PASO, dentro de cuatro semanas. El menú tiene de todo.

Omar Félix encabeza la que podría llamarse la lista oficial del PJ ortodoxo. En su discurso se muestra crítico, pero sobre todo de las decisiones económicas del gobierno nacional de Mauricio Macri. 

Tiene el respaldo de los cinco intendentes peronistas, que por sus “obligaciones” de gobernar se han mostrado más permeables a los pedidos legislativos de Cornejo.

La otra lista del PJ ortodoxo la lidera Jorge Tanús, con Patricia Fadel como segunda, y se muestran sobre todo como los que buscan garantizar una oposición dura al oficialismo provincial.

El tercero en discordia es Juan Jofré, la cara que eligió el kirchnerismo para dar pelea, sumar espacios y “sembrar”, más que ganar en la  PASO. El dato paradójico es que es primo hermano del Gobernador: sus madres son hermanas.

Y aunque hoy aparezcan en bandos contrarios, la relación entre ellos ha sido muy cercana. Tanto que fue Cornejo el que transformó a su primo “Juani” en fanático de su primer amor futbolístico, Independiente de Avellaneda.

El resultado del PJ es la gran incógnita de las PASO. Los de Félix se dicen primeros con Jofré como “el candidato de Cristina” segundo. Los de Tanús dicen que la torta está repartida en tres partes iguales. 

Hace dos años, en la PASO de gobernador, el PJ ortodoxo (hoy dividido en dos) sumó 22 por ciento y el kirchnerismo, 11 por ciento.

Tanto los K como el peronismo legislativo aseguran que ser segundos es un muy buen resultado. Para el sector de los intendentes, ese lugar sería un derrota catastrófica.

En lo que coinciden las tres líneas internas, e incluso el Gobierno, es en que el techo del PJ es de 30 por ciento. Difieren sobre el piso: lo ubican entre 25 y 27 por ciento.

Pero además de ganar, cada sector está hoy muy preocupado también por disimular: Félix sus viejas diferencias con los hermanos Bermejo, La Cámpora sus disidencias con Carmona, y Tanús el apadrinamiento de Carlos Ciurca.