Estilo Miércoles, 2 de agosto de 2017 | Edición impresa

Cómo combatir la lumbalgia: ¡a no quedarse quieto!

Este dolor, si es muscular, surge por la falta de movimiento. Una de las claves es activar la circulación.

Por DPA

Es un dolor que puede aparecer de un momento a otro, cuando uno se agacha o cuando va a alzar algo pesado. De pronto, se siente algo punzante en la zona baja de la espalda y la espalda queda totalmente bloqueada. ¿Cómo se llama esto? Lumbalgia. 

Por lo general es un problema muscular que surge por falta de movimiento, o por un movimiento en falso, que lleva a que la espalda quede sobrecargada de un único lado y trabe el sacro o una costilla.

Si uno está permanentemente sentado, y no compensa esas horas con algún tipo de movimiento, no mantiene activos los músculos de la zona baja de la espalda, la zona se va debilitando. Quiérase o no, eso puede derivar con mayor facilidad en una lumbalgia.

Lo que sucede es que en la zona lumbar hay muchas fibras nerviosas, y eso hace que se perciba más dolor. Llegado ese punto, lo primero es tomar un calmante. Pero si el dolor no desaparece en unos tres días, es crucial consultar a un médico.

Los especialistas recomiendan hacer ejercicios o movimientos adecuados a cada caso. Sin embargo, hay un ejercicio muy recomendado que no es bueno para todos: se dice que ayuda recostarse de espalda sobre el suelo colocando los muslos y las piernas sobre un banquito.

“Esa posición escalonada no ayuda a descomprimir el bloqueo muscular”, asegura el fisioterapeuta Michael Preibsch.

Él recomienda aplicar calor, por ejemplo a través de radiación, para penetrar los tejidos musculares y desactivar el calambre. Eso sí: no debería aplicarse la radiación más de cinco minutos porque, si la zona se recalienta, las tensiones pueden volverse incluso mayores. 

Otra cosa que vale la pena saber: el calor de una bolsa de agua caliente no llega a ser profundo.

Y lo principal: aunque esté atravesando la fase de dolores más intensos, no se quede quieto. Es importante hacer movimientos, aunque sean leves. Pasear por ejemplo es bueno para la espalda, porque incentiva la circulación. También se puede hacer algún entranamiento pedaleando como para aflojar los músculos. En cambio trotar no sería una buena idea porque el impacto afectaría la columna.

Si quiere evitar molestias en la espalda o incluso la lumbalgia, lo ideal es mantenerse activo en la vida cotidiana. En la oficina puede alternar por ejemplo el trabajo sentado y de pie. En lugar de llamar por teléfono a algún colega de la oficina o escribirle por el chat, mejor ¡levántese y ande!