Vecinos Martes, 21 de marzo de 2017 | Edición impresa

Clausuraron el boliche Cariló en El Challao

Lo hizo la comuna de Las Heras por ruidos molestos y de manera provisoria. Vecinos quieren el cierre definitivo. El propietario asegura que cumple con la normativa.

Por Verónica De Vita - vdevita@losandes.com.ar

Cariló, el boliche que se encuentra en El Challao, fue clausurado el sábado de manera provisoria, luego de una inspección de la municipalidad de Las Heras por considerar que ocasiona ruidos molestos.

Omar Coletta, director de Inspección General explicó que hay una ordenanza reglamentaria que dice que la actividad de locales bailables debe hacerse en superficies cubiertas y en este caso se hacía al aire libre.

Ésta estipula que el Ejecutivo podrá ordenar la clausura preventiva y derivar el caso al Juzgado de Faltas de turno que será en definitiva quien dispondrá si la medida se mantiene o se levanta.

El funcionario comunal explicó en caso de resolverse lo segundo luego deberán evaluarse las condiciones en que trabaja la empresa la cual deberá cumplimentar las reglamentaciones vigentes. 

Difícil convivencia

Los vecinos de la zona se manifestaron conformes con la decisión y esperan se sostenga ya que contaron que llevan unos 6 ó 7 años realizando reclamos. Incluso hay una denuncia muy amplia que acumula documentos en Fiscalía de Estado pero nunca lograron reacción alguna.

Confesaron que convivir con la actividad nocturna del lugar altera totalmente sus vidas. Explicaron que el sonido de la música se escucha a 700 metros de distancia, esto en particular en verano cuando se promocionan los Jardines de Cariló, ocasión en que se colocan varios parlantes al aire libre. 

Referentes de la Asociación Vecinal El Challao, que ha motorizado los reclamos explicaron que han hecho mediciones de sonido e incluso compraron su propio aparato para hacerlo.

Expresaron que cuando se instala una empresa en un lugar no puede incrementar el sonido natural del ambiente en más de 8 dB, ya que de hacerlo se considera emisora de ruidos molestos.

El que se midió allí un día de semana en horario nocturno fue de 39 dB, y en una noche de actividad del boliche se incrementó a 70 dB hace un par de veranos. Gracias a placas aislantes que colocó el propietario en la actualidad es de entre 52 y 58 dB tal cual se midió el viernes pasado, antes de la clausura. 

“Es un ruido que parte la tierra, los vidrios vibran toda la noche”, contó Marta, quien vive a unos 200 metros de la entrada del local que se encuentra al lado del Santuario de la Virgen de Lourdes “Los viernes (cuando la actividad es más intensa)  no duermo en toda la noche y el sábado me duermo en todas partes durante el día, pero yo tengo la suerte de poder hacerlo porque soy jubilada”, relató. 

La música no sería el único problema, sino que el mayor, según relataron los lugareños es la invasión de vehículos y jóvenes por todas las calles ya que la playa propia del lugar no es suficiente para la convocatoria. Aparecen “Trapitos” que guían a los conductores para incluso ponerse en las veredas y cobran una tarifa que cuando no se cumple ocasiona peleas. 

Marcos señaló que duerme como puede esos días, no abre las ventanas, usa tapones en los oídos e incluso ha llegado a consumir pastillas para poder lograrlo, porque “uno llega de trabajar y quiere descansar”. 

El funcionario del municipio lasherino dijo que “por más muros de contención que se pongan a cielo abierto la música viaja”. 

Marcos mostró a Los Andes cómo él mismo colocó piedras en su jardín y dos postes que usa para poner una cadena e impedir que los autos se estacionen en su vereda y usen su puente.

Según relatos de vecinos, los jóvenes hacen ruido cuando llegan y cuando se van, ya que hacen una previa en el auto, llegan y se van con música muy fuerte, hay gritos, derrapes y consumo de alcohol. Esto ocurre  entre la una y las siete de la mañana. 

“En nuestros jardines aparecen botellas rotas, hace unos días tiraron papelitos dorados picados y pasó, lo mismo”, contó Antonieta Pascualli, quien vive al lado. También dijo que muchos clientes orinan sus paredes, algo que ella misma ha visto al salir o llegar de su casa pero ha optado por no decir nada para no tener un conflicto con quien lo está haciendo.

Agregó que los vehículos terminan estacionados inadecuadamente en arterias de la zona impidiendo la libre circulación de los vecinos y que incluso el mismo boliche coloca un vallado y cierra la calle de la Virgen que es pública.

Una villa de 663 familias

Jorge Muñoz, presidente de la asociación vecinal explicó que con los años este lugar se ha ido poblando y actualmente viven allí 663 familias. Además hay 16 condominios con unos 400 lotes, de los cuales 40% tiene habitantes permanentes. Destacó que se trata de una zona paisajística y reserva natural con mucha presencia de turismo. 

Si bien en una época había varios locales bailables en la villa, actualmente sólo queda Cariló, donde antes funcionaba Shi Rhiu.

El propietario de Cariló, Tito Bustos, sostiene que allí funcionaba un boliche desde hace 40 años y que instaló el suyo hace 14. Reconoce que las normas han ido cambiando pero también asegura haber hecho todo lo posible para no molestar a los vecinos, ya que también los necesita.

Dijo que la medida lo tomó por sorpresa  porque ya se había hablado con la municipalidad y se habían hecho los arreglos estipulados. Contó que las mismas autoridades reconocen que es uno de los boliches más seguros,  tiene 13 salidas de emergencia y todos los empleados están en los libros por eso “duele como empresa porque tenemos todo al día”.

Por otra parte dijo que dependen del local 150 familias que prestan servicios directamente o cuidando coches. 

Desde su punto de vista, la disco trajo seguridad a un lugar que se había vuelto peligroso y señaló que sus propios empleados se encargan de juntar los desechos que quedan en las zonas aledañas cuando cierra sus puertas. En cuanto al estacionamiento, aceptó que la playa propia es chica pero consideró que es un derecho del vecino estacionar en la vía pública.

Por eso ha solicitado a la comuna que se haga cargo de la seguridad afuera del lugar porque no es de su competencia. Desde el municipio señalan que tampoco es de su ámbito sino que corresponde al ministerio de Seguridad.