• Domingo, 8 de enero de 2017
  • Edición impresa

Calor

 

Por Jorge Sosa  - Especial para Los Andes

Ya sé que estamos en verano, eso no hay dudas, pero no me van a decir que no es un verano curioso el que estamos viviendo. Los calores no son de este planeta, o más bien del sol. No afloja el rey Febo y hemos soportado temperaturas que han llegado a derretir cerros enteros. 

Los osos del zoológico devenido en parque ecológico, sacan la mano por la reja y les piden a los visitantes al menos un cubito. Los mosquitos solo pican a los tipos arriesgados es decir a los que tienen sangre fría. Las mariposas andan con abanico como la Cristina cuando era la capa de esta nación, la que quedó de capa caída. Los perros callejeros, sedientos, en vez de esbozar un menudo “Guau”, se expresan con un “Aguau”. En el campo los chivos andan todos chivados y los gatos solo salen de noche y te cobran tarifas extras por antitranspirantes. 

Algunos glaciares han entrado en estado de ebullición. Queda nieve en algunas quebradas montañosas pero es nieve tibia. El otro día un contingente turístico fue a ver el monumento al Cerro de la Gloria y lo encontró vacío, es que los granaderos  se estaban refrescando en la canilla que está al pie del monumento. 

Tiene miedo el arzobispado de Mendoza que la estatua de Fray Luis Beltrán tienda a sacarse la sotana. No se vería muy bien en calzoncillos. En algunos lugares el asfalto se hunde o se producen en las orillas de la calle tsunami de asfalto. Los tacheros andan en bermudas y musculosas porque no se bancan los varios grados de más que hace adentro del auto ¿a propósito los taxis, en una ciudad pretendidamente moderna, como Mendoza, no deberían ya haber adoptado, todos, el aire acondicionado? El otro día uno me quiso cobrar de más: ochenta mangos por el viaje y cincuenta por el baño sauna.

José Luis, el encargado de los departamentos del edificio en torre dónde vivo, me decía que los padres para asustar a los niños en vez de decirle “cuco”, les dicen “tuto”, para asustarlos por el calor. En vez de protector solar hay que ponerse directamente Pancután. Algunos vecinos de una panadería de barrio han decidido hacer camping al lado del horno porque está más fresco que afuera. Caminar por el centro es como hacer a pie el Dakar.

El tipo adentro de la casa tiene experiencias cercanas al infierno, y eso sin tener en cuenta a su suegra. Pero sale a la calle y la temperatura es varias veces superior. Es como si lo recibiera un dragón con la boca abierta y haciendo “¡Ahhhhh!” No hay forma de amortiguar la canícula o sea la perra calor, salvo club o pelopincho.

Yo sé que el turismo nos favorece que deja sus buenos morlacos esparcidos por los negocios mendocinos y algunos mendrugos en las arcas oficiales, pero todavía no me explico cómo es que vienen turistas a Mendoza en verano. Debe ser un nuevo sistema de turismo masoquista. Los vagos no pueden entender cómo puede hacer tanto calor en una sola provincia. Caminan con un bidón en la mano para depositar la transpiración. Algunos turistas extranjeros andan en cuero por el centro de la ciudad, cosa que es beneficiosa, porque si tenemos en cuenta lo mal que se visten los turistas extranjeros es mejor para la belleza de la ciudad que anden en cuero. 

Lo único que falta es que los andinistas se pongan a tomar sol en la cumbre del Aconcagua. En fin un verano con todo que promete seguir siendo con todo. Hace tanto calor que algunos ruegan porque venga un zonda, haría menos temperatura.