• Sábado, 11 de marzo de 2017
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Avicultura: se tonifica la comercialización de huevos

Tras el recorte en los planteles de ponedoras, el precio pagado al productor mejoró. No obstante, la industria exportadora, que saca el excedente, tiene rentabilidad restringida.

Redacción LA

Una fuerte merma en la producción por achique de planteles de ponedoras, ha permitido a las granjas avícolas recuperar un poco el precio del huevo fresco, que había caído a niveles muy bajos a fines de 2016 y principios de este año.

Las bruscas fluctuaciones del negocio comprometen cada día más las finanzas de los establecimientos, que no encuentran salida para su producción en el mercado interno (ya sobreofertado) y sin la demanda de la industria, que no encuentra condiciones adecuadas para competir en el exterior.

Mario Maroto, titular de Avícola Santa Rosa, la granja productora de huevos ubicada en Colonia Segovia, Guaymallén, confirmó que a comienzos de febrero “empezó a recuperarse el precio del huevo, luego de haber caído a valores demasiado bajos”.

Recordó que “en enero habíamos estado vendiendo huevos a 200 pesos, 250 o a lo sumo 300 pesos el cajón de 30 docenas”, lo que marcó un fuerte retroceso desde “los 500 pesos históricos que habíamos tenido en diciembre del 2015”.

Maroto, que -por otra parte- preside la Unión Avícola Regional Andina, señaló que “llegamos a diciembre de 2016 y a enero de este año con una sobreoferta en el mercado y probablemente una caída en el consumo (no sabemos bien qué ha pesado más), con una industria que estuvo sobre stockeada, sin posibilidad de exportar y por lo tanto reticente a recibir nuestra mercadería”. Eso “generó una sobreoferta y, consecuentemente, una constante baja en el precio”.

Se juntó todo

El empresario explicó que hubo un par de factores que confluyeron para que se planchara el precio del huevo sobre el final del año. 

Por un lado, “cuando llega diciembre, normalmente las empresas consumidoras de huevo líquido o huevo en polvo empiezan a parar los procesos porque se termina la elaboración de pan dulce, y las fábricas de mayonesa, en general, entran en período de vacaciones y paran las plantas para hacer mantenimiento y reparaciones, por lo cual frenan las compras porque corren el riesgo de sobre estockearse rápidamente".

En paralelo, “hubo una baja en el consumo de huevo fresco”, y “un exceso de producción, porque seguimos con muchísimos problemas para sacar las gallinas fuera de ciclo”.  

El presidente de la UARA remarcó que “no tenemos forma de resolver este problema”, y reveló que, en la búsqueda de un destino para esas aves, “una de las empresas, en diciembre, le regaló 30.000 gallinas a la Municipalidad de Las Heras”.

Por otra parte, “en enero las temperaturas fueron muy altas, teníamos un stock muy importante de huevos en las granjas, de 7, 8 y 10 días (cuando lo normal es tener la producción de un día) lo cual ponía en peligro la calidad del producto, así que teníamos que salir a venderlo al precio que nos pagaran, y aun así no todo se podía vender”.

Bajaron la producción

Maroto explicó que para recuperar el precio, “hemos tenido que mandar planteles a replume en forma anticipada”. Es un procedimiento aplicado a las aves que van terminando su primer ciclo de producción, que consiste en regular la provisión de alimento hasta que vuelvan a emplumar. 

Normalmente, “se realiza cuando las ponedoras ya tienen más de un año y medio en la granja, pero en esta oportunidad se pasaron a replume aves que tenían 8 meses o 9 meses de producción”, es decir, la mitad del tiempo que debería haber durado ese primer ciclo productivo.

La producción se redujo también “sacrificando aves, e inclusive retrasando recrías, porque la situación se estaba haciendo insostenible”, aseguró. 

De manera que “ante la excesiva caída de precios, que ya no compensaban siquiera los costos, los productores se vieron obligados a achicar producción, para tratar de lograr un equilibrio entre oferta y demanda, que permitiera volver a estabilizar los precios en niveles más o menos rentables, que hicieran sostenible la granja”, señaló el titular de Avícola Santa Rosa.

 

 

Mejoró el precio

Este proceso de achique del volumen ofertado permitió recuperar parte del terreno perdido con la abrupta caída que habían tenido los precios. Maroto dijo que “ahora, los valores están en torno a los 480 pesos el cajón, y no se pueden superar porque prácticamente no hay huevos de mayor tamaño en el mercado”.

Es que gran parte de las gallinas viejas (que ponen los huevos más grandes) debieron ser sacrificadas o sacadas de producción. Indicó que “los niveles de producción (de las gallinas viejas) no cubren los costos, de ninguna manera”.

Entonces, “alguno que tenga esos huevos, a lo mejor le va a sacar 550, 560 pesos, pero prácticamente no hay, las granjas casi no tienen ese producto en este momento”.

El granjero de Colonia Segovia considera que esta mejora en los precios se debe a la contracción de la oferta (producto de estas medidas de ajuste de la producción que debieron tomar las granjas) y no por un repunte en el consumo.

En este sentido, remarcó que “la demanda está estable, y casi que diría por debajo de los niveles del año pasado”.

Desde Medrano, Junín, Luis Villach confirmó, esencialmente, dos cosas. Por un lado, el incremento, de precio, y por otro, el impacto que provocó el calor que, en su caso, fue poco menos que una catástrofe.

En efecto, la última semana de febrero, en una noche, el productor juninense perdió 10.000 gallinas, lo que representó exactamente la mitad del plantel de ponedoras que tenía en su granja.

Aun en medio de la desazón  confirmó la suba en el precio. Señaló que la mejora empezó a notarse “dentro de la primera mitad de febrero”. En su caso, llego a vender a “600 pesos el cajón”. 

Ese valor, situado por encima de los que se negocian en operaciones que involucran grandes volúmenes en el mercado mayorista, se explica por el universo de clientes de la Granja Yemita, el establecimiento familiar que lidera.

Es que, además de proveer a una de las grandes cadenas comerciales instaladas en Mendoza, suma a numerosos comercios chicos de los pueblos de la zona Este de la provincia, de manera que puede levantar el promedio con la parte de producción que coloca en almacenes y otros negocios de barrio del interior provincial.

Por su parte, Marcelo Battaglia, titular de Avícola Santa Elena, establecimiento ubicado en la zona industrial de Guaymallén, coincidió en que “la recuperación del precio se dio porque hay muchas gallinas que están en replume, y por lo tanto hay menos oferta en el mercado”.

Por otra parte, ratificó que “por lo que hablo con las empresas que exportan huevo en polvo no les da el número, por el tipo de cambio”.

En otro orden, Battaglia no cree que haya habido una retracción en el consumo de huevos frescos en el mercado interno. Al menos, no lo nota entre sus clientes, que están diseminados en distintos puntos del país. “Entrego en la zona de Malargüe, llevo algo a Córdoba, al Mercado de Guaymallén, y tengo clientes en el Sur (Ushuaia y Santa Cruz)”.

El panorama a futuro

La expectativa se centra en el repunte estacional de precios que se da para Semana Santa. Habrá que ver si se confirma ahora, con el inicio de la Cuaresma.

“Si es que hay una mejora -dice Maroto- porque muchos lotes que se sacaron de producción, en pocos días más empiezan a producir nuevamente, con lo cual volverá a aumentar la oferta en el mercado y no sabemos si eso se va a compensar con alguna recuperación del consumo”.

Por lo pronto, “el hecho de haber tenido que salir vender por debajo de los costos a raíz de los problemas de diciembre y enero, generó desfases financieros en algunas empresas”. 

Por otra parte, no cree que puedan hacer ahorros por el lado de los alimentos (el insumo de mayor costo en este negocio), “porque si bien se espera una buena cosecha de cereales, no sabemos si eso se va a reflejar en una baja de precios, porque por ahora se han mantenido en los valores del año pasado”.

En otro orden, en cuanto a las posibilidades de exportar, el presidente de la Uara señaló que “el país, hoy por hoy, no las tiene, porque si bien nos dieron un aumento de uno o dos puntos en los reintegros a las exportaciones de huevo industrializado, no alcanzó para que pudiéramos ser competitivos en los mercados internacionales”.

 

Siguen con problemas para reemplazar gallinas viejas

Las granjas productoras de huevos siguen retrasando la reposición de gallinas porque, ante las dificultades que tienen para exportar, los frigoríficos han bajado notablemente la faena de esa categoría.

Sobre este punto, el presidente de la Unión Avícola Regional Andina, Mario Maroto, recordó que “en este momento, en el país hay prácticamente un solo frigorífico, que está faenando 1 millón de ponedoras por mes, cuando con la cantidad que hay, habría que estar faenando 2 millones de ponedoras por mes para ir haciendo una reposición normal”.

Ese millón de aves están colocándolo fuera del país a costa de utilidad, a veces a pérdida, tratando de mantener los ciclos productivos de las granjas que son sus clientes.

Es que ese frigorífico también tiene una cabaña que produce las pollitas bb. Entonces, si el granjero no puede sacar las gallinas, no repone pollitas.

De los demás frigoríficos, como en este momento no es negocio exportar gallinas, hay uno que ofrece el servicio de faena, pero no paga las aves, y el productor debe hacerse cargo del flete hasta Buenos Aires.

Dificultad comercial

África era uno de los destinos para las gallinas fuera de ciclo, que se complicó cuando empezó a entrar Estados Unidos con pollo a muy bajo precio.

Ahora están abriendo India y China, pero con muchas complicaciones. Van aumentando los volúmenes muy de a poco y hay un stock muy importante de gallina congelada, en los frigoríficos.