• Domingo, 14 de mayo de 2017
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Aumentó la deuda pública durante el último año

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A diciembre de 2016, la deuda interna y externa del Estado nacional, en pesos y en moneda extranjera, totalizó U$S 275.446 millones, de acuerdo con los datos del Ministerio de Economía. Si se agrega lo que se adeudaba por los bonos vinculados al PBI (U$S 13.001 millones), la deuda total ascendió a U$S 288.447 millones.

Esas cifras no incluyen lo que adeudan las provincias y tampoco la deuda del Banco Central en Lebac en pesos y moneda extranjera, pero sí lo que aún se adeuda al reducido grupo de bonistas que no ingresaron a los canjes de deuda.

A fines de 2015, la deuda pública bruta, también incluyendo la que estaba en default, sumaba U$S 240.665 millones, lo que representa un aumento en un año de casi U$S 35.000 millones. Con los cupones PBI ascendía a U$S 253.989 millones.

Se descuenta que durante este año el endeudamiento público seguirá subiendo por el déficit fiscal estimado para este año (más del 6% del PBI) y la mayor carga financiera.

De los U$S 275.446 millones, el grueso está contraído en Títulos Públicos (U$S 184.700 millones). Otros U$S 21.245 millones son Letras del Tesoro (Letes). También se adeudan U$S 20.230 millones a organismos internacionales (BID y Banco Mundial). En tanto, la deuda no presentada en los canjes suma U$S 8.468 millones, entre capital e intereses.

Se estima que el 70% del endeudamiento total está contraído en moneda extranjera y el 30% en pesos.

Si la comparación se extiende a fines de 2005 -cuando sumaba U$S 154.271 millones-, la deuda creció en más de      U$S 120.000 millones. Los mayores aumentos de deuda se produjeron entre 2005 y 2007, entre 2011 y 2014 y el año pasado.

En tanto, aumentó el peso de los intereses en el gasto público. En los primeros tres meses de este año, y con relación a igual período de 2016, la cuenta de intereses aumentó un 57%, unos 20 puntos por encima de la inflación, sin contar los pagos del Tesoro al resto de los organismos públicos acreedores (intereses intrasector público).

Para Marina Dal Poggetto, directora del Estudio Bein & Asociados, bajo el gobierno de Mauricio Macri, "las colocaciones de deuda de la Nación en el mercado suman cerca de U$S 48.000 millones, de los cuales el 70% se hizo en moneda extranjera y el resto en moneda local. A esto hay que sumarle el stock de cerca de U$S 10.000 millones en Letes en dólares de muy corto plazo. Del total colocado en los primeros 17 meses de gestión, cerca de U$S 46.000 millones -incluyendo el stock de Letes a fines de diciembre de 2016- se emitieron durante el año pasado, aunque poco menos de un 25% del total emitido se usó para resolver el juicio en Nueva York".

Dal Poggetto señala que "la deuda que flota en el mercado se acerca a 21% del PBI. Estos datos al cierre de 2015 alcanzaban a 16,8% del PBI, 12,8% cuando se excluye el 4% de deuda defaulteada no reestructurada. Del total de deuda en el mercado, cerca del 90% está emitida en moneda dura y sólo un 10% es en pesos. A esos valores hay que agregar otros 6% del PBI adicional de organismos multilaterales de crédito. El resto del endeudamiento corresponde a deuda del Estado con el Estado, básicamente Anses, BCRA, y otras agencias del Gobierno".

Y concluyó asegurando que "con 27% del PBI de deuda neta de obligaciones intrasector público, el país sigue manteniendo un ratio de deuda a PBI acotado, aunque a mediano plazo la sustentabilidad de la misma requiere avanzar consistentemente en la reducción del agujero fiscal".

Para el especialista en deuda Héctor Giuliano, "como pasaba en los últimos años de la administración Kirchner, una gran parte de la deuda interna en pesos se va licuando por la inflación. El detalle reside en que esta menor deuda interna relativa- que beneficia al Tesoro Nacional vía licuación de sus obligaciones en pesos - implica, a la vez, un perjuicio en el valor de las tenencias de los acreedores. La cuestión es que el principal tenedor dañado financieramente por tal licuación es Anses, que tiene más del 60% de sus fondos colocados en títulos públicos del Estado nacional y la gran mayoría de los mismos están en pesos".

Giuliano dice que se trata "de una de las formas comunes a las administraciones Kirchner y Macri a través de las cuales el Tesoro fue compensando, y lo sigue haciendo, el aumento de sus obligaciones en dólares a costa de licuar la deuda en pesos". Agrega que en el marco de su política de gobernar con deuda, la administración Macri "aumenta el stock de la deuda pública impagable y con ello aumenta más que proporcionalmente las sumas a pagar por intereses y gastos; incrementa cada vez más la proporción de deuda pública externa, lo que agrava la vulnerabilidad financiera, cambiaria y jurídica de la nueva deuda y disminuye la vida promedio de la deuda".

Este proceso "está acentuado, además, por las grandes colocaciones de Letras del Tesoro, que son obligaciones de corto plazo, concentrando más peligrosamente aún el perfil de los vencimientos de capital, lo que a su vez aumenta la velocidad del reendeudamiento".