• Lunes, 7 de agosto de 2017
  • Edición impresa

Andino conquistó el país

En 1989, las Azules se quedaron con el Nacional de clubes “A” siendo el primer equipo del Interior en conseguir ese importante logro.

Redacción LA

El Torneo Nacional de clubes “A” de 1989 se disputó por problemas de tiempo, el año siguiente, en la ciudad de San Miguel de Tucumán.

El club  Tucumán Rugby en la zona de Yerba Buena, en el Jardín de la República, fue el escenario para una competencia donde llegaron lo más selecto del hockey femenino de esa temporada.

En ese certamen, el club Andino  logró sumar su primera  estrella a nivel nacional y en una superficie de césped natural. 

Una volante de lujo en esa época era Silvia “Silvita” Avila."me llamaba mucho la atención la calidad de las canchas, todas eran de césped natural, parecían un billar y podíamos desplegar un muy buen hockey en equipo y eso nos favoreció. recuerdo que a pesar de nuestras diferentes edades, nos sincronizamos perfecto y así era fácil lograr objetivos. Los primeros partidos nos costaba la definición, pero con los partidos ganamos en confianza".

Alejandra Sabás era la arquera de ese mítico equipo.”En ese momento tenía 19 años. Mi hermana jugaba de volante en el club y una de las anécdotas fue que no pudo ir con nosotras a ese viaje, porque mi padre no la dejó, tenía que rendir, afortunadamente yo no tenía parciales y tuve el permiso”.

Luego Sabás recordó: “Fue una época muy linda y divina junto al profesor Daniel Ochoa. El trabajó el fortalecimiento espiritual y mental en nosotras en pos del objetivo.Trató de sacar lo mejor de nosotras, darnos la seguridad necesaria y funcionó, porque entrábamos a los partidos ganados en la cabeza”.

La ex arquera recordó que el juego que tenía por aquel entonces el Andino era similar al actual, pero en césped natural. “Eramos el equipo sensación del Torneo nacional de Clubes, el público y nosotras sentíamos satisfacción porque nuestro juego colectivo encuadraba perfectamente, El técnico Alfredo Castro había pulido todos los detalles tácticos”.

La final del torneo fue contra Universitario de Tucumán. “Fue mucha gente a ese partido. Jugamos, por momentos con mucha tensión. Era la final. La primera que teníamos y era la copa que nos faltaba por ganar. Queríamos ese título. Era nuestro objetivo”. dijo Sabás.

Marcela Boito era la más pequeña en edad en la formación Azul. “Alfredo Castro me llevó para hacer mis primeras experiencias en ese tipo de torneos. Era como un comodín, porque jugaba y corría mucho. Podía jugar de seis o delantera. Todo dependía de lo que se necesitara (...) Alfredo Castro y el profe Daniel Ochoa se tomaban todo con gran profesionalismo, algo que aún hoy no veo mucho. Exigían  y a veces llegabas al limite de náuseas; se nivelaba para arriba. Estaban pendientes de la alimentación antes y durante el torneo En los entrenamientos, la parte técnica era en pista y la táctica en la cancha de Los Cóndores en el Plumerillo. Para llegar hasta ahí, las más chicas hacíamos dedo, porque no habían colectivos. Recuerdo una vez, nos llevó un camión de Bagley que iba para San Juan o a veces iba en la motito de Silvana Cicchitti o a veces nos pasaba a buscar Tati Franco, uno de los jugadores del equipo de caballeros,  en un auto de spidway y viajábamos en el piso, porque no tenia butacas(…). Las charlas técnicas eran para hacernos la cabeza, nos decían que podíamos llegar muy alto y recuerdo que ese año, la pretemporada la hicimos en Viña del Mar del Mar en febrero del 90”.

El club Andino para quedar inscripto en la historia del hockey argentino tuvo que derrotar a Jockey de Rosario, por 3-0;  Universitario de Mar del Plata, por 4-0 y empatar con Universitario de Tucumán 1-1. 

En las semifinales derrotaron a Los Tordos 3 a 0 y en la final se impusieron por la cuenta mínima ante Universitario de Tucumán. 

El elenco era capitaneado por Cecilia Trujillo; Andino obtuvo el galardón a la valla menos vencida: solo solo gol en contra.

La prensa de la época lo rotulaba como: ‘Un formidable equipo’: “Es que había talento capacidad y decision para llegar a la cima”, expresó Cecilia Trujillo.

"No me olvido cuando tuve que subir a recibir la copa hablar y agradecer y contar el amor que uno tiene por su club. Eramos las primeras del interior en ganar el nacional "A". Es un orgullo ganar con el equipo, que amé toda la vida y en el único que jugué. Las únicas camisetas que me puse en mi vida de deportista fue la de Argentina, Mendoza y la del Andino. El titulo no fue una casualidad, fue una causalidad, porque todo estuvo preparado hasta el más mínimo detalle. Nadie faltaba a los entrenamiento(...). Los entrenamientos para mi eran sagrados, cuando me nombran capitana traté´ de inculcar eso a todas. Es más no fui a mi viaje de egresados por las prácticas con vista al nacional de Clubes", recordó Trujillo, que hizo dos goles en la competencia.

Y después Trujillo sumó: "Sabíamos que éramos buenas, que teníamos un nivel alto en la provincia, pero otra cosa era demostrarlo con clubes con mucha historia y grandes. El primer titulo nacional fue una sensación inexplicable, que no se vuelve a sentir más, ni aún ganado el segundo".

Silvana Cicchitti era una agerrida defensora, así vivió este certamen: "Sin dudas recuerdo los valores que dominaban en la formación, veníamos de ganar el regional con equipos de Córdoba, y de ahí pasamos nacional. En esa época se fue gestando el grupo con espíritu y carisma en ese grupo, que le dio una identidad por muchos años. 

Luego Cicchitti agregó: "la característica más importante del equipo era la convicción que tenia, las ganas de ser el mejor, la identificación con el club y las compañeras. Era un grupo que luchaba hasta el final, hacíamos mucho sacrificio y hasta triple turno, dependiendo la competencia y la época del año (...) Alfredo Castro sabia motivarnos, ponernos en lugar donde podíamos rendir mejor y  si habían cambios en le partido, ele equipo funcionaba bien igual (...) me acuerdo de la palabras del PF Daniel Ochoa, que siempre nos decía dejen todo en el primer tiempo, pero el segundo tiene que ser mejor que el primero y los últimos minutos tiene que ser demoledores contra el adversario (...9 no había prioridad más grande que el equipo y el club de ahí construimos las demás prioridades, is había entrenamientos a las 6 de la mañana y después condenábamos las demás actividades".

Después la ex defensora agregó: "El equipo tenia columna vertebral importante, formada por el medio: con Cecilia Trujillo adelante, Silvia Avila de Cinco y yo de Seis atrás. teníamos mucho despliegue físico por la derecha con Cecilia Stella y Adriana Muñoz que eran inalcanzable. por la izquierda  una columna defensiva  de mucho físico y que recuperaba la bocha  y la cambiaba a la izquierda. Era un equipo compacto, jugábamos de memorias y todo sabíamos lo que físicamente y técnicamente podía hacer nuestras compañera, por si había Juan falla hacíamos el relevo"

“Ganamos muchos torneos nacionales, ese del ‘89, que se disputó el 90. El del ‘94 en Córdoba El ‘97 en Mar del Plata y 2000 en Mendoza. El del ‘89 teníamos un muy buen equipo con Trujillo, Avila, las hermanas Gómez, Cuchietti entre otras. Nos preparamos a conciencia, veíamos siendo campeones desde el mendocino desde 1988 y este equipo fue el que indicó la racha de tantos años de campeones”, puntualizó Alfredo Castro entrenador del Andino campeón nacional 1989.

 

Andino revivió a Mendoza

Con ese título, Los Andes reflejó la visita de las campeonas a nuestra redacción en la que se agasajó a este grupo de jugadoras que quedaron en la historia.  Las Azules son el único club de Mendoza que consiguieron el Nacional de clubes.  Todos fueron en apenas una década. Después fueron campeones Panamericanos en el año 2000.