Editorial Lunes, 19 de junio de 2017 | Edición impresa

Accesos a la ciudad, de mal en peor

Los accesos al centro mendocino se saturan todos los días y son escenario de numerosos accidentes de tránsito, los más frecuentes: los choques de atrás y en cadena, que causan heridos y considerables daños en los vehículos. Pero lo más grave so

Por Editorial

Cualquier usuario que tras circular por algunos de los accesos a la ciudad de Mendoza, llega a destino sin inconvenientes, no puede menos que sentirse complacido. Esto ocurre, afortunadamente, en la mayoría de los casos, pero ciertamente las vías de comunicación que conectan con el centro de la capital mendocina están de mal en peor.

El exceso de velocidad, las distracciones, la falta de respeto a elementales normas viales y una cierta cuota de irresponsabilidad, se distribuyen entre las principales causas para que en casi todas las jornadas se produzcan incidentes de tránsito en esas calzadas. 

Episodios de toda índole se repiten todas las semanas en diversos caminos, y en los otros que entran en la ciudad, los accesos Oeste y Norte, y el angosto Corredor del Oeste Juan Domingo Perón.

Lo más grave, por supuesto, son las colisiones de atrás que se producen en esas arterias, por la aplicación de una inveterada costumbre: vehículos que avanzan con escasa distancia entre uno y otro, y por añadidura a elevada velocidad. El acelerador ni siquiera se atempera se atempera en la zona de obras del Acceso Sur, entre el cruce aéreo del carril Rodríguez Peña y el monumento al Cóndor.

Estimaciones del Ministerio de Seguridad dan cuenta de que se producen entre 3 y 5 accidentes sin lesionados por día en los  accesos Este, Norte, Sur y Corredor del Oeste. Otros ni siquiera se denuncian. Los percances ocurren generalmente en horarios pico, con las avenidas con gran carga vehicular y cuando sería necesario avanzar con mucha prudencia y practicando el manejo defensivo. La mayoría los incidentes se producen por no respetar la distancia recomendada y por los descuidos derivados de usar el celular al momento de conducir. La distancia mínima entre rodado y rodado cuando se conduce a 50 km/h debería ser de 25 metros, es decir, 5 autos, pero hay que buscar con lupa a conductores que la respeten.

En el Acceso Este se dan en promedio entre uno y dos accidentes por día, al igual que en el Corredor del Oeste, según los funcionarios.

En cuanto al Acceso Norte y Costanera calculan un hecho diario, mientras que en el Acceso Sur se dan entre dos y tres por semana. Los percances que causan roturas en los automotores, pero preservan la integridad de las personas, se asumen como un disgusto y el desafío de recorrer vías de comunicación muy complicadas. Lo dramático y triste son los episodios que desembocan en personas fallecidas. En lo que va del año y hasta la semana pasada, se registraron tres casos mortales el Acceso Este e igual número en el Corredor.

Además de las demoras que producen las colisiones, hay complicaciones que se añaden: no faltan las veces en que un siniestro suele causar otros hechos en los mismos lugares por lamentables distracciones.

Hay una relación directa entre la cantidad de autos en la vía pública los accidentes y los expertos calculan que 70% de los accidentes son de atrás o por alcance.

Mientras los controles no sean más frecuentes y rigurosos en las rutas, y como las renovaciones de calzadas por ahora vienen en cuentagotas, lo único que queda es que el conductor asuma protagonismo, tomando conciencia al manejar, no usar el celular, respetar los límites de velocidades y otras señales camineras, y no consumir alcohol. De esa manera podrá manifestar “sin novedad” al estacionar el auto en su casa al cabo de los recorridos diarios.