Sup. Economía Domingo, 12 de marzo de 2017 | Edición impresa

¿Por qué la calle aún no siente la recuperación?

El PBI crece más lento que a la salida de la recesión de 2014, el consumo da desparejo y el repunte vendrá desde el interior a las grandes ciudades cerca de mitad de año. La opinión de los expertos.

Por Redacción LA

Se consultó a distintos expertos sobre el crecimiento de 4% anual que el Gobierno anuncia. La mayoría reconoce que todavía no se percibe el final de la recesión aun cuando califican de alentadores los últimos datos como el Emae y Emi. Aquí, cinco claves de por qué la economía aún no entusiasma.

1. No hay un evento que marque el inicio del despegue.

Daniel Heymann, economista y profesor de la Universidad de Buenos Aires, explica un fenómeno interesante. En las memorias quedan más marcados los inicios de una recesión que los de una recuperación. Por ejemplo si se indaga a qué se asocia la recesión de 2014 o de 2009 enseguida los expertos responderán a la devaluación de Kicillof o la caída de Lehman Brothers.

"¿Pero cuál es el evento que marcó la recuperación luego de esas caídas?", dice Heymann. "En estos momentos hay un proceso de recuperación suave. Los datos del cuarto trimestre fueron buenos pero aún no veo un patrón de crecimiento distinto al que se viene dando desde 2011".

2. La economía calienta pero no quema.

La frase es de Dante Sica, ex secretario de Industria y director de Abeceb. "Es porque la recuperación será más lenta que la de 2015 y por lo tanto la calle lo sentirá de a poco. Las empresas recomponen inventarios y las decisiones de consumo atraviesan un cambio estructural".

¿De qué se trata esto último? Sica señala que la tasa de interés positiva genera menos incentivos para consumir que en 2015 y el aumento de tarifas modificó el ingreso disponible de las familias. Para el economista Miguel Bein "el público va a percibir la macro cuando tenga plata nueva en el bolsillo".

3. La porción del consumo que no crece representa más del 50% del gasto de los hogares.

"La incipiente recuperación todavía no se siente en la calle" porque aún es muy parcial y todavía no llegó a sectores que son muy icónicos y representativos del consumo cotidiano", dice Guillermo Oliveto, especialista en consumo y director de la consultora W. El índice de Confianza del Consumidor de la Di Tella cayó 8,5% en febrero. "Mi temor es que sea efecto de Precios Transparentes".

Oliveto divide el comportamiento del consumo en tres grandes grupos: los que crecen (autos, motos, inmuebles), los que caen menos que antes (electrodomésticos e indumentaria) y los que siguen cayendo (alimentos, bebidas). 

"El consumo masivo de alimentos, bebidas, cosmética y limpieza, que se lleva más del 30% del gasto de los hogares en promedio y cerca del 50 por ciento del gasto en los sectores de clase baja, se contrajo en enero 4,5% medido en cantidades".

El consumo representa cerca del 70% del PBI (ver infografía). Sin las paritarias cerradas, la dinámica del mayor componente de la actividad luce por ahora limitado. "La recomposición de los salarios sería determinante para el repunte", dice Belén Rubio, economista de la Fundación Capital.

"Los efectos positivos comenzarían a sentirse recién a partir del segundo trimestre, luego de las negociaciones salariales". Las dos variables más dinámicas actualmente del PBI son las exportaciones e inversiones como explicó al Económico el viceministro de Hacienda, Sebastián Galiani. Ambos componentes impactan menos que el consumo en el crecimiento del PBI

4. El impacto de la cosecha se sentirá en tres meses y primero en el interior antes que en la Ciudad.

Según un reciente trabajo del economista del Ieral-Fundación Mediterránea, Juan Manual Garzón, el impacto de la cosecha del campo se sentirá a nivel macroeconómico recién dentro de tres meses y más concentrado en la zona del interior del país. 

"Los cultivos de verano hacen su pico de cosecha en los meses de abril-mayo, por lo que recién hacia fines del primer semestre, comienzos del segundo, cabría esperar que empiece a sentirse el impulso comprador del sector", escribió en un reporte reciente.

Y agrega: "El impacto de una buena campaña agrícola se debería sentir, en términos relativos, con mucha más fuerza en las economías del interior, que en los grandes centros urbanos".

5. El Gobierno eligió "gradualismo con shock sectorial".

Así lo explica Fernando Marengo, del Estudio Arriazu. "El Gobierno decidió darle el shock a ciertos sectores (agricultura, energía, comunicaciones y infraestructura) y estos les respondieron favorablemente".

Y agrega: "A medida que se consolide la recuperación en los sectores que ya están en este proceso, al cual se le sumaría un fuerte plan de infraestructura, el sentimiento irá avanzando sobre otros sectores de la población. Imagino que promediando o hacia fines del segundo trimestre debería sentirse de manera amplia".

CC