Estilo Domingo, 6 de marzo de 2016 | Edición impresa

Mujeres, bodegueras y poderosas

Melchora Lemos, Lucila Barrionuevo y Celia Bustos de Quiroga pudieron sortear el machismo y encontrar el éxito.

Por Carlos Campana - lasdoscampanas@yahoo.com.ar

Muy poco se conoce sobre las primeras mujeres empresarias que tuvo la provincia en diferentes momentos de la historia de Mendoza.

Recordemos que en aquellos tiempos era casi impensable que una mujer pudiera dirigir un negocio y mucho menos ser exitosa en una sociedad totalmente machista. Tres fueron las empresarias más importantes que se destacaron en la profesión.

La Melchora, la primera

Fue la primera mujer empresaria y bodeguera que tuvo la región. Melchora Lemos, nació en enero de 1691 en nuestra ciudad. Juan José Lemos, su padre, fue un poderoso militar y funcionario real que también se dedicó a la incipiente industria vitivinícola.

Con el correr de tiempo, Melchora heredó una importante bodega y otros bienes que la convirtieron en una de las mujeres más rica de Cuyo. Además, ejecutó otros importantes emprendimientos, como la construcción de un molino harinero y una pulpería. 

Por su condición de mujer fue menoscabada y hasta tuvo que enfrentar un juicio por parte de su hermano, el que ganó con los años. Este caso fue muy resonante en todo el territorio mendocino.

Melchora fue una visionaria al innovar en técnicas y materiales en la elaboración del vino convirtiéndose en una de las empresaria más exitosas de América. Falleció en 1744 y sus bienes quedaron a favor de la iglesia católica.

Heredera de una fortuna

Lucila Barrionuevo Pescara de Bombal nació el 8 de julio de 1869 en una casona en Villa Nueva. A los 18 años se casó con Ignacio Bombal, un poderoso empresario bodeguero. 

La joven esposa, heredó una gran fortuna de sus abuelos maternos. Así se convirtió en una de las mujeres más ricas de la Mendoza del siglo XIX. Tuvo dos hijos Domingo Lucas y María Mercedes Bombal.

Cuando enviudó, Lucila se dedicó a sus hijos, a quienes envió a estudiar a Europa. En la primera década de 1900 se abocó de lleno en el negocio vitivinícola junto a Pedro Bombal y Manuel Melero Rodríguez. Así fundaron la bodega Bombal, Melero Rodríguez y Compañía que dio marcas como Bristol, Bombal y, algunos años después, Chateu d' Ancón. 

Además de dirigir su empresa, la multimillonaria, a principios de 1900, destinó parte de su dinero y de sus tierras heredadas, a la construcción de diversas instituciones escolares en la localidad de Rodeo del Medio, como el Colegio María Auxiliadora, el Colegio Don Bosco, las escuelas John Kennedy y Juan Isidro Maza, la escuela Sagrada Familia y el santuario María Auxiliadora.

Por sus obras de caridad, el Vaticano la condecoró con medalla de oro, diploma y un título de nobleza de la Santa Sede. Lucila recibió tamaña distinción en Roma, donde fue recibida por el papa Pío XI.

Falleció en 1955.

La empresaria del Valle de Uco

Otras de la mujeres que tuvo una gran participación empresarial se llamaba Celia Bustos de Quiroga. Celia nació en 1870 y fue hija de Eugenio Bustos y de Mercedes Corvalán. Los Bustos se instalaron en el fértil Valle de Uco a mediados del siglo XIX. 

Este emprendedor tuvo éxito en su empresa y, se cuenta que Bustos donó a sus empleados parcelas para que pudieran construir sus casas y tener sus plantaciones. Cuando Eugenio falleció, su hija Celia tomó las riendas de los negocios, especialmente se abocó a la industria vitivinícola. Entre sus bodegas se encontraba una con su nombre llamada "La Celia".

Además de habilidad para el comercio también realizó importantes donaciones de terrenos para que la zona se urbanizara y un hito importante en la conformación del distrito fue la creación de la escuela Bernardo Quiroga -nombre del esposo de Celia- que se construyó en tierras cedidas por este generoso matrimonio. También como devota a la religión Católica edificó el templo denominado "Virgen Niña". 

Doña Celia Bustos de Quiroga falleció a la edad de 95 años.