Opinión Domingo, 16 de julio de 2017 | Edición impresa

¿Llegó la hora del dinero “gratis” para todos?

Cada vez son más los que creen que en el futuro habrá que asegurarle a la población un sueldo base, trabaje o no trabaje. Porque con la llegada de la inteligencia artificial, los bots y robots, la desocupación crecerá a pasos agigantados...

Por Leo Rearte - lrearte@losandes.com.ar

 

Claro está, no se nace sabiendo... Y durante mi infancia, siempre con el telón de fondo de las crisis argentinas, muchas veces me pregunté: ¡si a la gente pobre le hace falta dinero, porque sencillamente no se imprimen más billetes y se los dan! Es obvio, hasta los pibes saben que a la pobreza se la apaga no con alimentos no perecederos, cajas PAN ni beneficencia... El incendio de la pobreza se apaga con ¡plata! Con nada más que plata. 

Ante la mirada de un adulto de este siglo XXI, que a veces es tan siglo XX, estas recetas rebalsan de ingenuidad. Pero no para un historiador holandés, llamado Rutger Bregman. El intelectual se hamacó en una vieja tradición de pensamiento económico, que no podría encasillarse ni de derecha ni izquierda, y hoy sostiene que no solo hay que pensar en darle a la gente dinero “gratis”, si no que probablemente no quede otra para la supervivencia de la especie. 

Porque la idea de que el trabajo es la base de todo, se empieza a resquebrajar como las hojas del otoño. 


Una utopía módica

El académico holandés nacido en 1988 es un verdadero fenómeno de ventas, gracias a su provocador (e interesante -no siempre vienen juntos-) libro "Utopía para realistas". Su propuesta es sencillamente: extender a todos los habitantes, y sin ningún tipo de contraprestación, una renta básica universal. Un sueldito para todos, garantizado. Todos es todos; y todas las clases sociales. Los ricos también lo recibirían (aunque por otra ventanilla, claro está, pagarían más impuestos del tipo progresista), porque la “universalidad” es innegociable en la propuesta del súbdito de Máxima. 

En definitiva, tener para pagar el morfi, el alquiler, la educación, es un derecho. Y para cumplir con esto, lo necesario es darle "dinero" en mano a todo el mundo. Lo demás es biri biri. “La renta básica es un complemento de las partes fundamentales de la sociedad del bienestar que debería añadirse a la salud y la educación pública. Pero hay cosas que esta renta podría reemplazar, en especial a subsidios como el de desocupado, que se ha convertido en un sistema increíblemente burocrático y paternalista y que no funciona", dijo el catedrático en una reciente entrevista con el diario El País. La población ocupada deseará seguir en sus trabajos, porque esta renta alcanza solamente para pagar lo mínimo necesario para subsistir dignamente. Igualmente, la preocupación de Bregman son los desocupados del futuro, que crecerán en número, trastocando las estadísticas de educación, salud y hasta seguridad.

Todo muy lindo, pero ¿cómo hace un estado para darle dinero “gratis” a sus ciudadanos? El pensador sostiene que lejos de analizar esta propuesta como un gasto, bien se puede leer como un ahorro. Créase o no: "Hay muchas pruebas científicas que demuestran que la pobreza es enormemente cara: genera más delincuencia, peores resultados académicos, enfermedades mentales… Sería mucho más económico erradicar la pobreza que combatir los síntomas que provoca. Las investigaciones demuestran que lo mejor es dar el dinero directamente a quien lo necesita en lugar de destinarlo a inspectores y burocracia. A mucha gente le preocupa que la renta básica se derroche en drogas o alcohol, pero en el pasado ha habido experiencias que concluyen que ha funcionado sobradamente bien”, espeta.

Tan factible es esta idea de andar repartiendo plata equitativamente, que ya se está poniendo en práctica: "Yo escribí el libro por primera vez en holandés en 2014 y por aquel entonces nadie tenía ni la más remota idea de qué era la renta básica. Ahora solo en Holanda hay 20 ciudades que han implantado un plan para implementarla, se está experimentando en Finlandia y está a punto de hacerse también en Canadá. Eso demuestra que es una idea que va conquistando el mundo”, relata.

Esta corriente de pensamiento tiene mucho asidero fundamentalmente en los polos de discusión de Silicon Valley, la ciudad que abriga entre viñedos y montañas a Google, Facebook, Intel y tantas otras compañías high tech. Aquellos que impulsan los cambios tecnológicos, saben mejor que nadie que el futuro no se parece en nada al siglo XX. Que el trabajo como centro de toda la vida familiar y cotidiana, no tiene mucho hilo en el carrete. 

Alguna vez Elon Musk (el creador de los autos inteligentes Tesla) inquietó a los lectores de la publicación The Verge, cuando dijo no entender cómo la población no estaba aterrada con todos los cambios que traería la inteligencia artificial (1). Y no estamos hablando del apocalipsis al estilo Terminator (creo), si no del hecho de que cientos de miles de oficios y profesiones no tendrán demasiada cabida en los próximos decenios.

Desde el chofer, hasta el guardia de seguridad, pasando por actividades creativas como la música o esto de tipear ideas en un teclado... Todas tareas que podrán ser encargadas a un programa alojado en una pc, un celular o directamente en la nube. Es cuestión de tiempo: los bots (soft que puede ejecutar tareas y aprender, de paso, a mejorar su performance), los robots, los dispositivos con inteligencia artificial acabarán con gran parte de las plazas laborales.  Cada vez más, los autómatas serán mejores que nosotros en cada vez más cosas, y encima no tienen esta particular costumbre de comer todos los días... 

Tenemos que prepararnos para esta utopía módica, posible, no tan loca, de permitirnos pensar en eliminar la pobreza, con una renta básica. Porque no hay mejor futuro que uno en el que quepamos todos.


(1) En una entrevista con Vanity Fair, Musk dijo que el desarrollo de la inteligencia artificial podría ser tremendamente peligroso. Y dijo como quien no quiere la cosa: “Los robots podrían comenzar, en un futuro, a borrar a los seres humanos tal como nosotros eliminamos el spam”.