• Jueves, 16 de marzo de 2017
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¿Cuánto más suelen ganar los hombres?

En el mundo laboral, y en líneas generales, para un mismo empleo el varón suele ganar más dinero y tener más poder e influencia que la mujer. ¿Cuáles son los puntos exactos que hacen que esta brecha, hoy por hoy, esté lejos de acortarse? Los especialistas arrojan claridad sobre este tema candente.

Analía de la Llana - adelallana@losandes.com.ar

Ninguna transformación o posibilidad real de cambio se da de un momento para otro. Mucho menos si la matriz en la que debe darse tal mutación es la de la cultura y la sociedad.

Pero nada es imposible si se le da el tiempo y el trabajo continuo para rever y adoptar nuevas miradas, respecto de la igualdad de género.

Conocer de cerca los “monstruos de inequidad” y hacerlos visibles para desalentar su permanencia, nos da la chance real y esperanzadora de un cambio de paradigma. Algo que no se dará hoy, ni mañana, pero sí puede lograrse en el tiempo. Ése es el desafío diario.

Desde la Dirección de Género y Diversidad de la Provincia, Liliana Cappadona, (asesora jurídica del lugar y Magister en Derecho del Trabajo) detalla y argumenta las causales de la brecha laboral entre hombres y mujeres. Para reflexionar en pos del cambio.

Una brecha que debe cerrarse

“La brecha salarial entre hombres y mujeres a nivel nacional, es de 27,2%. Disminuye en los sectores en los que aumenta el nivel de capacitación de las mujeres. Y a la inversa es mayor la brecha, cuanto menor formación femenina hay.

Por lo tanto podemos decir que la menor capacitación es una causal de vulnerabilidad.

- ¿Por qué se da la brecha además de esta vulnerabilidad puntual?

- Las causales son múltiples. Para empezar una de ellas se refiere al rol que las mujeres cumplimos como madres o amas de casa, algo que implica una doble jornada laboral. Pensemos que cuando las mujeres concluyen su tiempo de trabajo, llegan a sus casas a continuar con labores de cuidado y limpieza del hogar.

Existe un promedio de cantidad de horas trabajadas en el hogar que va de entre las 5 a las 6 horas diarias. Si bien los hombres también realizan tareas domésticas, se calcula que en ellos se da un promedio de 3 horas.

El problema parte en que las mujeres hemos entrado mucho más al campo laboral en los últimos tiempos (sobre todo luego de los 80), pero los hombres no han ingresado de la misma manera, en la órbita de las tareas domésticas y sus responsabilidades. Allí aparece uno de los tantos desfasajes que genera esta brecha.

Otra causal se vincula con el traslado de las tareas domésticas (que patriarcalmente nos han asignado a las mujeres) al mundo femenino.

Este traslado tiene que ver con las labores de limpieza y mantenimiento del hogar que, a su vez, hacen otras mujeres que trabajan en el servicio doméstico, y a las cuales nosotras mismas contratamos.

Entonces acá lo que hacemos es trasladar a otras mujeres, las supuestas “obligaciones” consignadas desde el patriarcado, reproduciendo por lo tanto el patrón de desigualdad.

Una situación que aumenta la brecha también viene del lado de la posible maternidad a la hora de contratar a una mujer, ya que desde el momento en que se evalúa su posibilidad de ingreso, las organizaciones analizan si esa mujer se encuentra en edad reproductiva.

Inclusive muchas veces se llegan a hacer, sin permiso de la persona y de manera encubierta, diversos tests de embarazos, que están prohibidos completamente en el marco del derecho laboral. 

Se trata de los llamados “tests ocupacionales” en los que muchas empresas realizan controles de embarazo de manera encubierta, sin que la persona lo sepa. En general es algo que realizan las ART, algo completamente inconstitucional.

- ¿Qué sucede con el período posterior al nacimiento?

Es otra de las causales. Luego del embarazo o en el período de lactancia, también se tiene una desigualdad en cuanto a los hombres, ya que hay una inequidad en cuanto a las oportunidades de determinados cargos, viajes laborales, o capacitaciones. Esto claramente porque la mujer se encuentra abocada al trabajo de crianza del niño.

Una tarea adjudicada casi privativamente a las mujeres, ya que si bien los hombres colaboran en las diversas labores, y existen nuevas masculinidades, ellos “ayudan” en las tareas, pero aún no toman la participación completa y activa de criar al niño. Por supuesto que como en todo hay excepciones.

-También está el tema de las guarderías maternales...

-Sí. Un aspecto más durante el crecimiento del niño, es que las mamás puedan contar con guarderías y salas maternales en sus lugares de trabajo. Hay un artículo específico en la ley de contrato de trabajo (el 169) que desde que se legisló la ley (hace 42 años) no está reglamentado.

El mismo ordena que existan guarderías y salas maternales en los lugares de ocupación laboral de las mujeres. Hay sitios que los tienen, y eso definitivamente facilita mucho la tarea tanto para las mamás como para los papás. 

-¿Otros puntos más que se hayan visto como causantes de la brecha?

-Sí. Por ejemplo, cuando los hijos se enferman quien falta al trabajo suele ser también la madre, ya que es casi impensado que un padre lo haga. Todo esto nos coloca en una desventaja laboral con respecto a ellos.

- ¿A qué se denomina como “techo de cristal”?

- Es otra causal de esta asimetría entre los géneros que salió en los 80 (se publicó por primera vez en un diario norteamericano). Esta teoría sostiene que las mujeres que entran masivamente al mercado laboral, tienen un techo de cristal invisible que no pueden romper.

Es decir que los cargos de mayor jerarquía nunca son ocupados por ellas. Eso ha cambiado a través de los años porque el mundo femenino de poco a poco fue ingresando a diversos mercados laborales. De hecho hay universidades de Estados Unidos, cuyos estudios hablan de una nueva teoría llamada “teoría del laberinto”.

- ¿De qué se trata?

- Sostiene que las mujeres podemos llegar a cargos de mayor jerarquía que son mejor remunerados, pero siempre a través de impedimentos y obstáculos, como si se tratara de un laberinto. Esto a los hombres no les pasa.

Hay una tercera teoría llamada “Paredes de cristal” que habla de que las mujeres no podemos acceder a lugares de trabajo (o nos cuesta mucho) por una segmentación de tareas o sectores que están feminizados o masculinizados.

Por ejemplo, en ciertos ámbitos laborales se concentran más en sectores de servicios, comercio o atenciones de cuidado. En cambio los hombres lo hacen en segmentos concernientes a la industria y el transporte, con los consecuentes mejores ingresos.

Otra causal es la falta de participación en el cupo sindical del mundo femenino. Es bastante grave, ya que el 78% de los representantes gremiales en Argentina son varones, y el 22% sólo mujeres.

Por lo tanto siempre que hay una negociación colectiva, todo se reduce al pacto salarial y no a las condiciones de trabajo en donde las mujeres podrían opinar y modificar muchos aspectos que las perjudican. La mayoría de los sindicatos no tienen ningún tipo de flexibilidad para las mujeres.

- Desde tu opinión, ¿en las provincias cambia en algo el panorama?

- En realidad no. Este panorama se da tanto en las provincias como en Capital, sólo que las realidades laborales suelen ser diferentes y no se pueden comparar debido a la población, y a los grupos migrantes que hay en Buenos Aires.

Siempre el sector más vulnerado son las mujeres migrantes con baja capacitación. El trabajo negro informal del que pueden ser víctimas, es otra gran trampa en el camino, aunque se trate de profesionales brillantes, ya que el empleo en negro deja desprotegido al trabajador.

Propuestas superadoras en marcha

Según precisó Cappadona, el pasado 8 de marzo en Mendoza se realizó una Legislatura abierta en donde participaron más de 80 expositoras mujeres, de diferentes áreas.

Se manifestaron diversas y variadas propuestas para generar las condiciones de trabajo justas, que aseguren un trato con equidad hacia las mujeres.

Algunos de los tantos puntos propuestos fueron: achicar la brecha salarial, trabajar más sobre el tema de las guarderías y salas de jardines maternales, la participación activa de las mujeres en los sindicatos, y que se promulgue una ley de cupo del 50% y 50% en cargos públicos y legislativos, entre muchos temas más.

 

La diferencia en números

Cuando los datos empíricos hablan

A nivel nacional:

- En el mundo existen aproximadamente 3.091 millones de trabajadores. El 40% de esta cifra son mujeres.

- La OIT (Organización Internacional del Trabajo) sostiene que en la mayoría de las economías las mujeres ganan un 10% menos de lo que reciben sus colegas masculinos.

- La brecha salarial entre hombres y mujeres es en promedio de un 24,6% (estadística del Observatorio de empleo y dinámica empresarial del Ministerio del trabajo de la Nación, de 2008).

- Actualmente en nuestro país, la brecha salarial entre hombres y mujeres llega a un 27,2% (datos del Ministerio de Trabajo de la Nación).

En Mendoza en este momento, por ejemplo, en la Suprema Corte de Justicia no hay ninguna mujer en el cargo, a pesar de que hay muchas con la capacidad para hacerlo. En los cargos legislativos apenas cubren el 30% del cupo. 

Por primera vez, en la provincia, se ha elegido a una mujer intendente en este 2017.