• Jueves, 6 de julio de 2017
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¿Cómo hablar con los hijos sobre la muerte?

Aquí, una serie de preguntas que te servirán de guía para afrontar con tus chicos el dolor ante un duelo afectivo.

DPA

Como padres quisiéramos no confrontar a nuestros hijos con temas difíciles. Sin embargo, ocultar las cosas no es una buena solución. ¿Pero cómo se le puede transmitir a un niño algo tan difícil como la aparición de una enfermedad grave en la familia o la muerte de un ser querido? Algunos interrogantes fundamentales que servirán de guía.

¿Cuándo se los decimos? En el momento en el que la vida cotidiana del niño se ve afectada por la noticia, es mejor hablar con él. Es bueno tratar el tema incluso aunque el impacto en la vida de nuestros hijos no sea directo porque, de hecho, también notarán que sus padres están tristes. 

¿Qué debería decir y qué no? No hay que decir demasiado poco, pero tampoco sobrecargar a un niño con informaciones. Y hacerlo con un lenguaje que se adapte a la edad.

¿Cómo sé qué está entendiendo? La pauta se la darán las preguntas del niño, que además le servirán como punto de orientación sobre qué decir y qué no.

Si el pequeño no muestra interés, no hay por qué seguirle contando detalles. En cambio, si los niños plantean preguntas, que incluso pueden derivarse del tema, es mejor no dejarlo solo con sus interrogantes. Si preguntan cosas como qué viene después de la muerte, es bueno responder. Más vale admitir que uno tampoco lo sabe a evadir esa preocupación.

¿Cómo explico una muerte? Es importante que el niño también tenga un ritual de despedida, que pueda hacerle un dibujo a la persona que falleció o dejarle flores en el entierro. Si lleva a su hijo al entierro porque tenía un vínculo muy cercano con esa persona, explíquele antes a dónde irán, de un modo adecuado a su edad.

¿Los adultos debemos ocultar la tristeza? No. No sería bueno sobrecargar a los menores con un dolor o luto muy profundo, pero sí es bueno mostrar los sentimientos. Los niños, de ese modo, comenzarán a entender que en la vida pueden pasar cosas terribles o tristes, pero que mamá o papá no por eso se van a dejar de ocupar de ellos y que después uno se sobrepone.

¿Es mejor hablar con los hermanos por separado? Al contrario, lo mejor es tener una conversación familiar, aunque los niños se lleven muchos años. El encuentro generará una sensación de comunidad, un motivo común a todos los convocados, y ayudará a que los hermanos menores se apoyen en los mayores.

¿Cómo se evitan los malentendidos o posibles sentimientos de culpa? Antes de hablar con los niños, es bueno pensar bien qué palabras se escogerán. No es bueno decir, por ejemplo, “la abuela ya no despertará” porque los niños pueden entrar en pánico a la hora de tener que ir a la cama a dormir. Lo mejor es utilizar palabras lo más imparciales y objetivas posibles. Decir que alguien “ha muerto y que era imposible hacer algo para evitarlo” ayudará a que los niños no tengan preocupaciones o aflicciones adicionales a la pérdida.